Bolivia

Trip Start Oct 28, 2006
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Trip End Jun 25, 2007


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Saturday, January 27, 2007

Enero 5 al 12, más o menos...
Llegamos a Bolivia una mañana muy soleada y al igual que en Yunguyo, el lado Boliviano estaba muy tranquilo, casi sin gente.  Los oficiales nos trataron de lo mejor y realmente Cecilia sintió haber llegado a un país 'civilizado'.  Luego de terminar con los trámites de inmigración y aduana, nos dirigimos a Copacabana, una localidad a sólo 8 kilómetros de la frontera.
Recorrimos y averiguamos por lugares en donde hospedarnos y antes de las 13:00 horas decidimos quedarnos en el hotel Rosario del Lago que costo 344 bolivianos o unos 43 dólares, en donde realmente nos sentimos como en vacaciones.  El hotel es muy lindo; la cochera era el patio del hotel; las habitaciones, aunque chicas, eran cómodas; la vista del Lago Titicaca es realmente un sueño.  El hotel tenía internet y realmente la pudimos usar.  El desayuno estaba incluido y muy rico, y la cocina que fue aparte fue muy rica también, 17 dólares de cena por los dos 01 Copacabana
01 Copacabana
.  En el hotel no sentimos nada de frío a la noche ya que las aberturas tenían doble vidrio y a su vez, el salón comedor tenía calefacción por loza radiante.  La verdad, fue un lujo.
La población de Copacabana no es muy grande y está llena de argentinos, no hay cajeros automáticos pero nos arreglamos bien y nos aceptaron los soles que nos quedaron de Perú.
Después de disfrutar un lindo lugar y un lago súper azul, nos dirigimos a Oruro.  El camino está interrumpido ya que Copacabana queda en una península y parte de ella pertenece a Perú y la otra parte pertenece a Bolivia.  Por eso hay que cruzar el lago por la parte más estrecha y eso se hace en barcaza tipo lanchón o algo así.  Dio un poco de impresión pero fue tan rápido y tan sencillo que casi no nos dimos cuenta.  Hay muchas barcazas haciendo el cruce y no tuvimos que esperar nada.  La cola la vimos del otro lado del cruce, en donde los bolivianos partían para un lindo fin de semana hacia Copacabana.  El cruce cuesta 30 bolivianos, pero deben asegurarse de hablar con quien los transporta y de que haya dos vehículos en la lancha; a su vez, tengan cambio justo.  A nosotros nos costó 50 bolivianos porque viajamos solos (y no sé por qué viajamos solos), y porque no conseguíamos cambio.  Pero bueno, todo salió bien y continuamos el camino que continúa siendo pavimentado.  Las construcciones al lado del la ruta continúan siendo de adobe, la gente sigue trabajando la tierra aunque no tanto como se veía en Perú y los animales siguen siendo ovejas, cabras y llamas, sin faltar los burros.  Y nos encontramos por primera vez en nuestro viaje con un gran progreso agrícola: el tractor.  Parece mentira, pero fue en Bolivia que recién los vimos y vimos varios... será por su precio, será por el tipo de suelo que se trabaja; será por el tipo de cultivo; será por la zona donde transitamos; pero tractores recién vimos en Bolivia 02 Copacabana
02 Copacabana
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Llegamos a la entrada de La Paz y casi no nos damos cuenta.  Llegamos rápido y muy bien.  Es aquí donde la ruta se encuentra bastante mal, con pozos, agua, basura y tránsito.  Continuando con nuestro plan, seguimos hasta Oruro.  La ruta continuó tranquila y linda.  Pagamos en este tramo de las rutas bolivianas un total de 12 bolivianos, o 1,5 dólares de peaje.
Oruro es una ciudad tranquila que se conoce mucho por su carnaval, el cual no vamos a ver porque no estamos en la fecha.  Sus calles son tranquilas aunque se ve mucha gente transitando y encargándose de sus quehaceres.  Nos alojamos en el hotel Villa San Felipe de 40 dólares.  Incluía el desayuno y el estacionamiento a dos cuadras, que dejó a Claudio sin aire ya que tuvo que subir a pie esas cuadras bien empinadas.
 Nosotros salimos a caminar por la plaza y a ver los lindos edificios.  En eso pasan los Reyes Magos y los niños contentos en la plaza.  Cenamos en un lindo restaurante en donde tuvimos que esperar hasta las 19:00 horas a que llegara el cocinero... Ya estamos en zona donde se cena tarde y estamos desacostumbrados.  Vamos a tener que ajustarnos a estos horarios porque así será el resto del viaje.  Después de cenar tuvimos que subir unas cuantas cuadras hasta el hotel y eso nos dejó sin aire.  No sólo por las empinadas calles sino también por la altura 03 Copacabana
03 Copacabana
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Al día siguiente Cecilia no daba más del mal de altura otra vez.  La verdad es que esto de la altura es más de lo que pensamos y le afectó a Cecilia muchísimo.  Por suerte, Claudio no sufre de este mal.
Salimos del hotel con rumbo a Potosí.  Nuevamente camino lindo y tranquilo, sin inconvenientes.  Nos encontramos con dos pagos de peaje; uno como los que todos conocemos, donde también un oficial de policía nos pidió los papeles del seguro.  Nosotros le respondimos que no lo teníamos y cuando se dio cuenta de que el vehículo era extranjero, se disculpó y nos dejó pasar.  Pero el segundo pago de peaje fue distinto; una barrera, sin cartel, sin señal, hasta que vimos que los automovilistas se bajan del auto y van hasta una cabina al costado de la ruta a pagar el peaje.  Una vez abonada la tarifa, para la cual requieren también presentar la licencia de conducir, una persona les levanta la barrera.  Peaje abonado, viaje continúa.
Llegamos a Potosí y buscamos el hotel que ya habíamos decidido tomar en base a la información del libro de turismo que tenemos.  Hotel Colonial de 45 dólares por noche, con desayuno y estacionamiento que era en el mismo patio de una vieja casa colonial, hoy el hotel.  Muy lindo y bastante cómodo el hotel también y bien céntrico.  Lo más lindo fue la ciudad de Potosí, otra ciudad llena de argentinos mochileros y no mochileros.  Por todos lados encontrábamos argentinos.  Caminamos algo por la ciudad y nos organizamos para ir a visitar una mina al día siguiente.
Después del desayuno del día siguiente, partimos con otro grupo de personas argentinas que también se alojaron en el hotel, a visitar y conocer algo de la vida de un minero de la zona.  Estos mineros forman parte de cooperativas y de esta manera se organizan para trabajar 04 Copacabana
04 Copacabana
.  Además de pagar por el tour a la mina (20 dólares los dos), hay que comprar elementos para regalar a los mineros que incluyen dinamita, hojas de coca y gaseosa.  Nos explicaron sobre los rangos de los mineros y los distintos trabajos que realiza cada rango.  Visitamos también uno de los santuarios en donde conocimos al Tío Jorge a quién los mineros agradecen su compañía y la extracción de buenos minerales.  También había un pequeño museo con algunos elementos usados por los mineros; había algo de vestimenta como también elementos utilizados para el trabajo minero.  Realmente fue muy interesante aprender de este trabajo tan duro y fue impresionante estar ahí mismo entre los mineros mientras ellos realizaban su trabajo.  Todo estuvo bien, hasta que al final del recorrido Cecilia se encuentra con unos escalones que requieren un gran esfuerzo y Claudio casi la deja dentro de la mina.  Pero salió, después de mucho esfuerzo y de que un minero la empujara para afuera.  Muy linda toda la experiencia, no se la pierdan.
A la tarde recorrimos el convento de Santa Teresa que fue fundado por la orden de las Carmelitas descalzas.  Un edificio que todavía conserva puertas, ventanas, pisos y demás de la época de su construcción a finales del siglo XVI. Hay muchas cosas para ver en el mismo; muchos elementos de la época que utilizaron las carmelitas y también una gran colección de cuadros.  Nos explicaron de la vida de las carmelitas y la vida de clausura que se llevó a cabo en ese convento 05 Copacabana
05 Copacabana
.  Todavía hay carmelitas en el edificio pero en un sector que no se visita.  Además ahora la clausura va por cuenta de cada convento y no es tan estricta como lo fue antes de 1965.  El tour costó 52 bolivianos o unos 7 dólares y es una visita guiada de 2 horas de duración.
Al día siguiente fuimos a visitar la Casa de la Moneda de Potosí.  Otro museo muy grande, con entrada de 40 bolivianos o 5 dólares y visita guiada de aproximadamente 2 horas.  Muchas cosas para ver allí.  Un edificio grande también que alberga no sólo elementos utilizados para la producción de monedas de la época sino también una gran colección de monedas antiguas, una importante colección de cuadros y algunas muestras de la minería de la zona.
Después de realizar tan lindo tour y reacomodar las cosas en la camioneta, partimos hacia Uyuni.  Preguntamos un par de veces para que nos indicaran la dirección correcta y después de pagar otro peaje de 10 bolivianos (un poquito más de 1 dólar) donde para abonarlo tuvimos que descender del vehículo, continuamos por un camino de tierra y ripio por unas cuantas horas, 5h 45' para ser exactos.  Potosí fue para nosotros el punto más austral con carretera pavimentada dentro de Bolivia; de acá en más es todo ripio.  Se puede asumir que por el comentario recién hecho, acá comenzó la nueva parte de la gran aventura... y algo así fue.  Como el camino fue de ripio y no muy bueno, después de una media hora de viajar, saltar y sacudirnos como dos tontos dentro de la camioneta, Claudio decidió parar y desinflar las cubiertas.. 06 cruzando el Titicaca-crossing the lake
06 cruzando el Titicaca-crossing the lake
. ¡Qué buena idea la de Claudio!  El cambio fue bastante, mejoramos mucho y llegamos a Uyuni enteritos, no tuvimos que acomodar nada; bueno, casi nada.  El paisaje que vimos fue muy lindo y algo variado.  Pasamos por unos pequeños poblados, vimos alguna que otra siembra pero mucho más de ganadería; ovejas, llamas y su familia.
La vista de Uyuni desde el camino es realmente muy linda, y nos dimos cuenta que Uyuni no es más que un pueblo.  Entramos y el ambiente que se ve en las calles es muy distinto; una ciudad tipo fantasma, algo grande y vacía; mucho turista aventurero; mucha 4X4 totalmente embarrada, con bidones de combustible en los techos de los mismos.  Tuvimos la sensación de que estábamos en una gran expedición.
Averiguando por hotel, que son más caros en Uyuni, vimos estacionado frente a un cartel que leía HOTEL, una camioneta con patente o chapa alemana. Eso quiere decir que el vehículo fue embarcado del otro lado del Atlántico, como mínimo.  Nos dijimos que si en ese hotel hay europeos, el hotel debe de estar bien y no debe de ser tan caro.  Hotel Joya Andina de 50 dólares por 2 noches y con desayuno incluido.  También incluyó algunas goteras, aunque no en la habitación y un estacionamiento inundado, pero todo eso no fue hasta más tarde.
Conversando con la gente que nos atendió en el hotel, nos comentó que los europeos llegaron al salar solos cosa que Claudio insistía en hacer 07 cruzando el Titicaca-crossing the lake
07 cruzando el Titicaca-crossing the lake
.  Cecilia estaba algo asustada por hacer esa locura; por donde entrar, donde salir, que hacer allí adentro solos...  Entonces sin pensarlo dos veces pedimos a la chica del hotel que llamara a los europeos para charlar sobre la aventura.  Resultó ser una pareja de alemanes muy amables que nos contaron del viaje con detalle.  En realidad hablamos sólo con el hombre ya que la esposa no se podía comunicar ni en español ni en inglés.  Luego de intercambiarnos toda la información pertinente a lo nuestro y lo de ellos, decidimos ir a cenar juntos.  En ese momento nos dimos cuenta que había comenzado a llover, ¡y cómo llovía!  Tanto que tuvimos que ir en nuestros vehículo hasta el restaurante.  A la vuelta, la lluvia no había cesado y las calles continuaban acumulando agua.
Lo peor fue al día siguiente cuando nos levantamos y continuaba lloviendo...  Nosotros habíamos pensado ir al salar ese día, y Claudio no desistió de la idea.  Nos tocó otro camino de ripio y bastante malo, mojado como podrán haber descifrado y con mucho serrucho.  Pero llegamos hasta la orilla del salar.  La cosa era decidir que hacer; con quién entramos al salar.  Finalmente Claudio habló con unos bolivianos que iban a cruzar todo el salar y nos guiarían hasta la Isla del Pescado.  Comenzamos el recorrido sobre el salar donde había agua suficiente como para asustarnos, pero seguimos las huellas del Jeep boliviano.  Pasamos por un hotel todo hecho de bloques de sal donde uno se puede hospedar y continuamos nuestra marcha 08 cruzando el Titicaca-crossing the lake
08 cruzando el Titicaca-crossing the lake
.  Parece mentira, pero la experiencia fue muy linda, algo distinto, algo extraño, pero emocionante.  Llovía y no se veía nada, todo estaba nublado.  Hasta que en un momento comenzó a despejarse.  Luego, los bolivianos que nos guiaban nos indicaron la dirección a la cual dirigirnos y ellos se fueron por su lado.  Ahora sí que nos quedamos solos, no entendíamos bien a que lado dirigirnos ni cuanto faltaba.  No veíamos a nadie.  En el medio de un salar, cubierto de agua, solos, no veíamos a ningún otro vehículo...Manejamos un rato y nada.  La isla que veíamos y a la cual teníamos que llegar estaba cada vez más lejos.  Entonces decidimos regresar.  Gracias a que llevamos GPS, retornamos por el mismo camino.
Cecilia se quedó con ganas de haber sacado más fotos, pero no teníamos botas de goma para poder bajarnos al salar que estaba cubierto de agua.  Nos gustó mucho la experiencia.  Realmente linda.
Nuevamente por el camino de ripio con mucho serrucho hasta el pueblo de Uyuni.  Contentos con nuestra hazaña realizada.  Buscamos un lugar donde lavaran bien la camioneta y luego de algunas vueltas fuimos a cenar al mismo lugar de la noche anterior y nuevamente tuvimos que ir en vehículo por el agua acumulada en las calles.  En el restaurante Claudio se puso a hablar con un muchacho quién resultó ser de Austin, Texas y luego se sentó a la mesa con nosotros a charlar un rato.  Nos intercambiamos información y nos despedimos 09 cruzando el Titicaca-crossing the lake
09 cruzando el Titicaca-crossing the lake
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Al salir del restaurante nos llamó la atención un par de camionetas tipo 4X4 todas embarradas y con patente o chapa argentina.  Las miramos con ganas de saber quién estaría con ellas y después de unas vueltas nos fuimos al hotel.  Al ratito, Claudio ve que las camionetas están entrando al estacionamiento del hotel que continúa inundado.  Uno del grupo de las camionetas se queda conversando con nosotros y nos da la mala noticia de que el camino que nosotros queremos realizar al día siguiente con destino a La Quiaca, Argentina, está en muy mal estado.  El barro de las camionetas es el del camino que queremos realizar y nos cuenta que hay mucho barro, agua y un río que tuvieron que cruzar que está muy peligroso.  Comenzamos a pensar en nuestras posibilidades, no mucho para hacer en Uyuni, continuaba lloviendo y el pronóstico anunciaba más lluvia.  No teníamos internet, el cable de la televisión no funcionaba en el hotel por el mal tiempo y nosotros con unas ganas terribles de entrar a Argentina.
A la mañana siguiente, después de charlar con los argentinos de las camionetas salimos a averiguar sobre las condiciones de los caminos.  En resumen, el camino a Villazón estaba intransitable y el camino a Potosí debía transitarse con cuidado.  Decidimos entonces que sería mejor volver a Potosí y de ahí tomar mejor camino para llegar a Villazón.  Uno de los muchachos argentinos quería hacer un ajuste en uno de sus vehículos y Claudio aprovechó para hacer el cambio de aceite a la camioneta y revisar alguna que otra cosa 10 camino a Oruro-Road to Oruro
10 camino a Oruro-Road to Oruro
.  Almorzamos en el mismo restaurante en Uyuni y todos juntos partimos hacia Potosí.
Al partir de Uyuni nos paró el mismo oficial de gendarmería del día anterior para pedirnos los datos.  Los tres vehículos nos detuvimos.  Pero no fue hasta llegar al puesto donde debemos abonar el peaje de 10 bolivianos (un poquito más de 1 dólar) que nos enteramos de que a cada camioneta argentina les cobraron 5 bolivianos, cosa que no debían hacer. 
Encontramos al camino algo cambiado, algo más de agua que el día anterior, mucho menos serrucho y varios derrumbes de montaña, pero nada que nos detuviera.
En Potosí nos quedamos nuevamente en el mismo hotel que conocimos y bueno, la rutina fue semejante; cenar dar unas vueltas a tomar un café y por último ir a dormir.  Allí nos encontramos con los alemanes que conocimos en Uyuni.
A la mañana siguiente después de despedirnos de todos, comenzamos nuestro largo viaje por camino de ripio, tierra y agua, y a ver si llegamos a La Quiaca, porque el camino no está del todo bien.  De todas maneras pudimos llegar, no sin atravesar, esta vez, bastante barro y agua.  Se está construyendo la ruta de pavimento Potosí-Villazón, y de vez en cuando nos dimos el lujo de viajar sobre el nuevo pavimento todavía no inaugurado. Nuestro último conteo de peaje fue de 10 bolivianos, también hay que bajarse del vehículo para pagar que son dos pagos, uno de 7 y el otro de 3 11 camino a Oruro-Road to Oruro
11 camino a Oruro-Road to Oruro
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Villazón es pequeño y tranquilo.  El trámite migratorio fue sencillo y el trámite aduanero no se realiza hasta llegar a la Argentina ya que hay aduana integrada.  Todo muy fácil y sencillo.
Bueno después de mucho barro, lluvia y también lindo sol, nos despedimos de Bolivia, un país donde la pasamos muy bien.  Por primera vez pagamos peaje en rutas de ripio, y esperemos que no se repita y por primera vez tuvimos que cambiar nuestro itinerario por mal tiempo, pero por suerte no nos quedamos estancados.  Conocimos mucha gente en Bolivia y nos dimos cuenta que está lleno de turistas argentinos.
Se nota que estamos llegando, la ansiedad está en el ambiente.
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