Peru

Trip Start Oct 28, 2006
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Trip End Jun 25, 2007


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Saturday, January 20, 2007

Desde el 22 de diciembre hasta el 5 de enero
Entramos a Perú por Tumbes y la frontera es un mundo de gente.  La oficina de aduanas está en medio de toda la gente, o la gente está en medio de la oficina, todavía no lo terminamos de descifrar. Como era de esperar siempre te falta una fotocopia que hay que ir a buscar a 1 cuadra de distancia.  Mientras tanto, Cecilia espera en la camioneta y escuchaba los golpes secos, bum, bum, bum de la gente que caminaba y se golpeaba con la camioneta estacionada.  Lo bueno es que terminaron lustrándola algo.
Al oficial de aduanas no le gustó que la camioneta tuviese sólo la patente (chapa) trasera y no entendía que en Oklahoma tenemos solo una.  Pretendía que el vehículo tuviese dos como todos los vehículos en Perú.  Pero bueno, como vio que Claudio no aflojaba finalmente nos dio el permiso sin más problemas.  Más tarde, migración nos selló el pasaporte sin preguntar nada 01
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Claudio debe estar cansado de explicar a los oficiales la norma que hay en Oklahoma de una sola patente o chapa.  La verdad es que en todos los países nos han preguntado y mucho sobre eso; yo no sé si nos creen o no, pero sí nos dejan continuar.
Esa misma tarde llegamos a Piura, visitando vario pueblos de la playa dónde los precios de las habitaciones estaban un poco altos para nuestro gusto.
Mientras esperaba en la camioneta y Cecilia estaba en un hotel averiguando precio, Claudio sintió un golpe en la parte de atrás de la camioneta.  Miró y bajó un poco la ventanilla y escuchó que alguien le gritaba que le rompieron la luz de atrás de la camioneta, que se bajara y que mirara.  Como a Claudio le pareció raro eso, puso primera y movió la camioneta.  Cuando Cecilia llegó del hotel miró si faltaba algo, pero todo estaba bien.....creo que quería robar...  Después nos avisaron de nunca hacer caso a ese tipo de bromas que parece que son bastante comunes en Perú.  En realidad, están esperando que nos bajemos del auto para ellos actuar.
Encontramos un hotel casi nuevo a dos cuadras de la plaza de armas de Piura, Bella Vista por 50 soles.  Estacionamos la camioneta y salimos a buscar un cajero automático y comprar una tarjeta para hablar por teléfono.  Ahí nos dieron la primer lección de cómo darnos cuenta de los billetes falsos, que según nos informan hay bastantes 02
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A la mañana siguiente salimos rumbo al sur, como hace ya bastante lo venimos haciendo, y la carretera Panamericana comenzó a atravesar desierto arenoso.  El paisaje muy monótono pero lindo. Existen sobre la Panamericana varios poblados y hay bastante control policial en Perú.  En unos de ellos nos detuvieron y el oficial nos regañaba por exceso de velocidad.  Claudio se dio cuenta e inmediatamente 'ofreció' arreglar el problema a lo cual el oficial muy amablemente aceptó.  Se nos fueron 10 soles.
Llegamos a Lambayeque donde sabíamos que haríamos escala.  Unas pocas semanas antes de comenzar el viaje Claudio recibió una clienta peruana y nos insistió que paráramos en su casa en Lambayeque, que allí estaría su esposo y muy contento nos recibirá.  Kike, el esposo de Matilde muy contento nos atendió y su mamá y su familia nos abrieron las puertas de su casa para pasar la Navidad juntos.  La verdad que fue muy bonito pasar Noche Buena con 'amigos', aunque recién nos conociéramos.  Kike y Matilde tienen una familia muy amigable y divertida.
La cena de Noche Buena en Perú es muy distinta a lo que nosotros estamos acostumbrados.  En Lambayeque nos sirvieron una rica taza de chocolate caliente con una buena porción de pavo; un relleno muy rico y sabroso; una empanada de carne que cuando llegue a Oklahoma Matilde me tendrá que enseñar a preparar porque estaba deliciosa; una masa dulce que llaman empanada de aire y una abundante porción de panetone 03
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.  En la mesa también había dos botellas de vino peruano.
Al igual que nuestras costumbres, en Lambayeque se espera a la medianoche para brindar y saludarnos por la Navidad llegada.
El día de Navidad, la mamá de Kike nos volvió a agasajar con en espesado, algo muy tradicional de comer los días lunes, que es pollo cocinado en una salsa verde con sabor a cilantro, y se sirve con arroz blando.  También comimos unas muy ricas almejas del tamaño de una monedita, riquísimo todo.
Con Kike caminamos bastante por Lambayeque ciudad que encontramos bastante tranquila, con muchas casonas coloniales con grandes puertas, ventanas e importantes balcones.  Desafortunadamente no pudimos entrar a los museos arqueológicos que hay en Lambayeque ya que estaban cerrados.   Es realmente una pena ya que estos dos museos tienen una gran cantidad de artefactos de las culturas Mochica, Chimú y también la réplica de la tumba del Señor de Sipán, caracterizada por la cantidad de joyas y adornos de oro que se encontraron.
Bien temprano al día siguiente nos despedimos de Kike y continuamos camino al sur.  Esta vez la Panamericana atraviesa el gran desierto arenoso de Perú que es realmente impresionante.  El viento volaba arena sobre la carretera y no se veía más que arena, montañas de arena y de vez en cuando el mar 04
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.  Pasamos por varias poblaciones en el camino, pero decidimos parar a almorzar en Trujillo.  Realmente una ciudad para pasar unas horas mirando los hermosos edificios que están en su gran mayoría, bastante bien conservados.
Antes de llegar a Barranca nos paró otro control policial.  Esta vez nos pidieron el permiso para circular con vidrios polarizados.  En nuestro caso, los vidrios no son polarizados.  Por lo tanto, otros 10 soles en colaboración involuntaria para el oficial que no tenía otra cosa más que hacer.
Llegamos a Barranca donde sólo paramos a dormir ya que no nos gusta viajar de noche y mucho menos llegar a la ciudad de Lima de noche.  En Barranca paramos en el hotel Chavín de 65 soles, en el piso seis y con ascensor!!!  El la playa de estacionamiento había un muchacho que se ofreció lavar la camioneta y nosotros accedimos muy contentos.
Al día siguiente llegamos a la capital de Perú, Lima.  Allí nos alojamos en el hotel María Luisa de 65 soles y bien ubicado en el centro de Miraflores.
Nos asombró mucho todo el norte de Perú; no esperábamos encontrar tanta pobreza ni tanta basura a los costados de la carretera ni tampoco montañas de escombros en casi todos los pueblos.  Encontramos también mucho descuido por parte de la gente en general, y especialmente en los pueblos chicos 05
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.  Además de que la gente orina en cualquier parte sin importarle si esta solo o frente a la plaza de armas.
En Lima, conocimos a Luis y a su esposa Juanita, quienes nos atendieron y nos hicieron sentir como en casa.  Con Luis fuimos a recorrer el centro histórico de Lima.  Unos edificios muy lindos, que por supuesto son del estilo colonial.  Se puede apreciar también el gran mantenimiento que se está realizando a muchos de los edificios aledaños.  Recorrimos la Catedral por dentro y por fuera y es muy, pero muy bonita.  Nos gustó mucho la iluminación en toda esa zona que no estamos seguros si es sólo con motivo navideño o es permanente, pero nosotros la disfrutamos. 
Juanita nos agasajó con una comida típica a base de papa secada al sol y pollo... Todo muy rico y como casa de buen peruano no podía faltar un buen Pisco.
En casa de Luis y Juanita conocimos a una pareja de viajeros colombianos; Andrés y Diana.  Ellos son mucho más audaces que nosotros; están recorriendo Suramérica pero en colectivo.  Ojalá los encontremos de nuevo...
Salimos de Lima con rumbo ya conocido: sur.  Apenas nos retiramos de la zona urbana comenzamos a ver los balnearios y como estaban arreglando las playas para el fin de semana de Año Nuevo.  Lamentablemente había mucho viento así que no nos detuvimos para nada.  La verdad es que el viento era tan intenso que la arena volaba en la carretera y casi la hacía desaparecer de a ratos.
Después de las tentadoras playas, continuamos nuestro recorrido hasta llegar a Nazca.  El paisaje se volvió a repetir; médanos y más médanos, alguna que otra población, pero no mucho y algunos campos cultivados.  Esto último nos llamó mucho la atención, especialmente a nosotros que no sabemos nada de agricultura 06
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Terminamos llegando a Nazca antes de lo planeado y decidimos ir directamente al aeropuerto.   Frente al aeropuerto encontramos dos hoteles, los dos con piscina, pero uno de ellos nos permitió acampar, así que ahí nos quedamos.  Se llama Hotel Nido del Cóndor y costó 20 soles por persona.  A Cecilia le gustó mucho porque acampamos sobre césped, bajo la sombra de unos árboles grandes y el baño estaba muy limpio, con papel y jabón.
Una vez instalados en el patio del hotel, cruzamos la calle y en el aeropuerto nos enteramos que estábamos dentro del horario para ir a ver las famosas Líneas de Nazcas.  Compramos los boletos de 45 dólares cada uno y nos subimos al Cesna de 4 plazas a dar unas volteretas espectaculares para ver las líneas de adelante, de la derecha y de la izquierda...  Cecilia casi vomita, pero vale la pena los 30 minutos y poder ver nosotros mismo, lo que siempre vimos en los libros de historia.  Recomendación: tomen Dramamine si tienen antes de subir y si no, pongan mucho alcohol en el algodón que les da el piloto si se da cuenta de que están a punto de arruinarles el interior del avión.  Respiren el alcohol profundamente y disfruten del resto del viaje... si les queda valentía.  Después en tierra todos le van a ofrecer infusión de coca, la cual no deben rechazar.  Cecilia a todo eso le agregó una linda siesta, razón por la cual no pudo disfrutar de la piscina.  Eso sí, no le digan Nazca porque.. 07
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Antes de irnos a dormir vimos un espectáculo que nos llamó mucho la atención: llegó al hotel una casa rodante grande, de esas tipo americanas.  Es la primera que vemos una de ellas en el viaje.  Nos acercamos con mucho entusiasmo y con igual euforia nos recibieron los integrantes de la misma.  Ellos eran dos coreanos que viven en Arequipa y compraron la casa rodante o motorhome a unos amigos que la trajeron desde Florida, EEUU.  Charlamos un rato e intercambiamos información.
Al día siguiente salimos rumbo a Cuzco.  La ruta para cruzar la sierra es difícil, y bastante lenta; viajamos 8 horas y llegamos a Abancay, un pueblo de paso entre Ayacucho y Cuzco. Nos alojamos en el Hotel del Turista por 40 dólares.  Salimos a caminar un par de cuadras por el lugar y cenar unas de esas cenas completas, ya armadas para el turista.
A la mañana siguiente continuamos a Cuzco.  Este recorrido es un poco más fácil y nos demoramos casi 5 horas.  En Cuzco nos alojamos en el hostal Zamalloa por 50 soles por noche.  Llegamos temprano y comenzamos a averiguar los precios y opciones para llegar a Machupichu.
A pesar de que llegamos temprano, como era 31 de diciembre todo estaba cerrado.  Averiguamos que para ir al parque hay que tomar el tren desde Cuzco a Aguas Calientes (pueblo también llamado Machupichu).  Fuimos a la estación del tren y el precio del pasaje es 68 dólares o 105 dólares.  Claro los de 68 ya estaban todos vendidos y había que esperar al día 2 de enero.  Nos pareció caro y salimos a ver otras opciones.  En el patio del hostal, funciona una pequeña agencia de viajes de aventuras llamada Bike and Adventure.  Ahí Enrique nos explicó y al final terminamos comprando el paquete que incluye viaje en tren, colectivo hasta el parque, guía y el retorno a Cuzco, todo por 179 dólares cada uno 08
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.  La única diferencia fue que con este paquete teníamos al guía.  Después nos enteramos que pudimos haber ido hasta Ollantaytambo y haber encontrado ahí un hotel donde dejar el auto y continuar al día siguiente en tren; no sabemos de a que precio el hotel.  Quizás exista otra opción, pero siempre necesitamos un estacionamiento para la camioneta y para llegar en auto parece que hay otra ruta pero no muchos parecen saber de ella y no entendemos bien por que.
Además, los peruanos son muy estrictos a cerca de quién sube a cual tren y cuanto pagan.  Los turistas deben abonar las tarifas más altas y viajar en un cierto tipo de tren, no se puede viajar con los peruanos.  Esto a su vez nos limita en horarios de trenes.
Pasamos el 31 como dos viejos aburridos.  Sin salir, sin ni siquiera brindar...  Claudio se fue a dormir mientras Cecilia miraba en al televisión como llegaba el 2007 en los distintos lugares del mundo.
El 1 de enero, todo Cuzco estaba cerrado.  De todas maneras salimos a caminar y recorrer; claro, los museos cerrados y las iglesias que estaban abiertas cobraban entrada.  Para visitar 4 iglesias cobran casi 15 dólares por persona; por lo tanto nos conformamos con visitarlas sólo por fuera.  Recorrimos entonces los callejones donde se encuentra la piedra de los 12 ángulos y dónde se puede apreciar la calidad de los trabajos incaicos en los paredones de piedra; las uniones son perfectas y no entra ni un alfiler entre piedra y piedra.
El 2 de enero nos pasaron a buscar bien temprano para ir a tomar el tren; eran las 5:30 de la mañana.  La estación está bien cerca y en 5 minutos estábamos subiendo al tren.
El recorrido demora casi 4 horas en llegar a Aguas calientes 09
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.  Allí se continúa en colectivo; unos 8 kilómetros de recorrido y 600 metros de altura.  Demoró unos 25 minutos en un camino de ripio donde a duras penas pasan los colectivos.
A la entrada del parque hicimos parada obligatoria para dejar la mochila y pasar al baño; hay que pagar para las dos cosas.  Luego nos encontramos con el guía y recorrimos la ciudadela.
La visita guiada dura unas 2 ½ horas y muestro guía, Aldo, respondía muy bien a las preguntas de los turistas.  Aldo nos llevó por las partes más importantes de la ciudad, pero para recorrer todo el predio se necesita más de un día además de estar bien preparado para subir y bajar escaleras y caminar mucho.
Una vez terminado el recorrido guiado, nos quedamos un rato más para caminar y ver cosas nosotros solos. A eso de las 3 de la tarde decidimos volver y justo comenzó a llover.  Mientras esperamos un rato a que dejara de llover, recuperamos las mochilas y comimos nuestras manzanas.
Subimos al colectivo que nos llevó de regreso a Aguas Calientes.  Decidimos ahí cenar.  ¡Qué buena idea!  No solo la comida fue muy rica, con mucho sabor, sino que el tren de regreso no llegó a Cuzco hasta las 22:15, tomando más de 1 hora de demora!
En el tren nos encontramos con un americano de
Phoenix muy descontento de no haber podido viajar con su esposa peruana en el mismo tren.
Al llegar a Cuzco ningún taxi nos quería cobrar los 3 soles correspondientes a la tarifa; por consiguiente nosotros caminamos al hotel.
Al día siguiente manejamos hasta Puno 10
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.  Nuestra llegada fue algo ceremoniosa cuando un oficial de policía decide 'cobrarnos una entrada', por algo que ambos decimos no haber realizado pero no vamos a discutir con el oficial; fueron 10 soles y Claudio insiste que al oficial no le agradó la suma.
Después de unas vueltas y otras consultas llegamos al hotel
Casona Plaza de 50 dólares por noche, con cochera a unas cuadras que realmente era el patio de una casa, pero fue seguro y es lo que cuenta.  En el hotel hacía un poco de frío pero se aguantaba muy bien y se comía muy rico también; además la atención fue muy buena.  Arreglamos ahí mismo con el conserje del hotel una visita a las islas de los Uros de unos 20 soles cada uno.  Fue un muy lindo viaje, nos gustó mucho aunque Claudio no salió a navegar con los Uros, pero Cecilia no se lo pudo perder.  Esta vez fue Claudio quién volvió con la cara colorada por el sol; Cecilia se puso filtro solar y le ofreció e insistió que Claudio lo usara, pero Claudio pensó que era mucho.
Al regreso fuimos a almorzar al centro, donde recorrimos un poco la ciudad y antes de entrar a la iglesia nos encontramos con tres mochileros argentinos tomando mate.  Ellos también están haciendo un recorrido por Sudamérica en colectivo.  Nos invitaron a unos muy ricos mates y charlamos de nuestras aventuras.
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La noche antes de partir llega al hotel un contingente de alemanes y dos de ellos pasaron largo rato conversando con nosotros de sus hazañas.  La verdad es que la pasamos lindo.
Al día siguiente partimos sabiendo que recorreríamos los últimos kilómetros en Perú.  En el camino paramos en Chucuito donde un niño de no más de 10 años nos dio un tour del Templo de la Fertilidad.  Seguimos camino y Cecilia se lamenta de no haber estado lista para sacar una foto a la piedra tallada en el camino.  Es una cara de un indio y está justo a la salida de Chuchito.  Si pasan no se la pierdan, está linda.
Continuamos el recorrido y sacamos otras fotos de otros poblados pero no teníamos muchas ganas de parar... la ansiedad nos está carcomiendo.
Después de Juli, a la altura de Pomata, tomamos el camino a Yunguyo, frontera con Bolivia.  Nos encontramos con un lugar muy tranquilo y unos oficiales de policía que no pudieron más que permitirnos llevar los mejores recuerdos de Perú por solo 20 soles, simplemente por indicarnos el comino.  Como se darán cuenta, los mejores recuerdos del cuerpo policial hasta el momento y esperemos que no se repita, por Perú y por nosotros.
El trámite aduanero fue sencillo y gratuito.  La próxima vez en Perú recordaremos traer más dinero para los tours, entradas a lugares históricos y... el cuerpo policial.
Otra cosa que no estuvimos mencionando fue el peaje abonado en Perú.  Más o menos fue un total de 105 soles o algo así como 15 dólares, nada mal para las buenas condiciones de las rutas.
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Comments

coteco72
coteco72 on Jan 25, 2007 at 09:45PM

Por fin noticias suyas
Claudio - Cecilia, gracias a Dios que estan bien, espero que no hayan tenido problemas en Bolivia con las revueltas y protestas.

Esperamos sigan disfrutando y descubriendo, las fotos estan preciosas.

Saludos desde Chile

JOSE

marlon9191
marlon9191 on Jan 29, 2007 at 02:50PM

para ceci y claudio
seguimos pendiente paso a paso de su travesia
suerte¡¡¡
ate marlon y mary de cartagena -colombia

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